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Expediente X

18 mayo 2009 - Author: Lorena Gil


Entiendo que Einstein si levantara la cabeza, me llevaría de nuevo al colegio para que entendiera que hay casos en los que x=y pero yo tengo una teoría propia que necesito aclarar, máxime en esta época del año.

Si todos somos iguales, hombres y mujeres, macho y hembra, y además peleamos por conseguir esa igualdad ¿por qué cuando llega el calor el cromosoma “y” se lo pasa de miedo y el cromosoma “x” tiene ganas de alcanzar el siguiente puesto en el abecedario? Yo creo que es la única época del año en la que me gustaría ser hombre.

Exceptuando un escaso 10 ó 15% de la población masculina el resto apenas hace nada por cuidar su cuerpo sin embargo la mujer cuando empiezan a asomar los primeros rayos de sol necesita inmediatamente una visita a la perfumería más cercana para comenzar a comprar todos los tratamientos de belleza que reduzcan abdomen, quiten estrías, eviten la aparición de manchas, devoren celulitis, retarden la aparición del vello, reafirmen. tonifiquen, hidraten, protejan el cabello, mejoren, alisen, reduzcan,… es decir, que x termine siendo menor que y.

Sin embargo, quitando algunas excepciones, la especie dotada del bendito cromosoma “y”, llega a la playa se quita la camiseta alegremente y se tumba al sol como sino existiera nadie más en el mundo ni ojos que le vieran, las arrugas, el vello o el michelín.

Cuando comienza esta época los gimnasios se abarrotan en su mayoría de mujeres que saben que no es sólo operación bikini sino operación minifalda y camiseta de tirantes o faldas tubo y palabra de honor por los miles de observadores en las consabidas BBCs (bodas, bautizos y comuniones).

Por lo tanto, no es sólo el tratamiento sino los colores de temporada para ojos, labios y pómulos, no olvidemos los polvos que dan color al escote por si no nos ha dado el suficiente sol, cremas perfumadas porque los perfumes fuertes en verano no son adecuados. Las cremas autobronceadoras o las toallitas también tienen cabida en esta cesta de la compra primaveral y así un sinfín de productos más.

Como hay que estar guapa de cabeza a los pies estos últimos cuando empieza el calor salen alegremente del enclaustramiento de zapatos y botas al que les teníamos sometidos y se envuelven en dos tiras de sandalias dejando al aire talones agrietados y pies resentidos por un invierno en en el que no les hemos hecho caso, por lo tanto, hay que comprar mousse para hidratarlos, cremas para protegerlos y cuidado perfecto de las uñas y su pedicura correspondiente. No te olvides debe hacer juego con tus ahora perfectas manos sin guantes.

Y si fuera sólo eso… Hay que entender que el hombre cuando se arregla lo hace para ti que eres su pareja o para él pero jamás para el ojo ajeno. Tu te vistes para ti, para él y para quien tenga ojos con pestañas. El ejemplo os lo acerco de hace unas semanas cuando estuve en una preciosa ceremonia. Para ese día y por el tiempo que ya comienza a ser cálido, elegí un vestido palabra de honor y para arreglarme tarde más que para mi primera comunión (qué tiempo aquellos). No son horas, son días de preparación para algo que va a durar un rato y aún así yo creo que me habría visto mejor en vaqueros y camiseta porque creo que tanto esfuerzo me nubló hasta la vista. Flash de belleza, hidratante, mascarilla, cubreporos, antiojeras, matizador de brillos, iluminador,… y ya en un momento de lucidez me pregunté a mi misma: ¿para que matizo los brillos si tengo que iluminarme? Y lo que es peor: ¿por qué ese día termina tu pelo, tu sombra y tus labios peor que un día que te vas a hacer la compra al supermercado de enfrente?

Por eso y mucho más entiendo que, en esta época, x no puede ser igual a y porque es un misterio aparte que ni Scully ni Mudler podrían resolver ya que siempre será, un Expediente X.

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