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La moda más sangrienta

7 agosto 2009 - Author: Lorena Gil

Hace escasos meses terminé de leer la saga Crepúsculo de la autora que ha tenido en vilo a medio mundo: Stephanie Meyer. Al acabarla me di cuenta que los vampiros, tanto en literatura como en cine y televisión, no perduran en el tiempo sino que son intermitentes en sus apariciones, convirtiéndose en moda y dejando un rastro de sangre muy fino, que sólo será despertado con una nueva aparición que conmocione al público.

Desde Nosferatu hasta Crepúsculo, han pasado muchas décadas sangrientas que han conseguido captar la atención de miles de espectadores de las salas de todo el mundo y a los ávidos de la literatura. Cierto es, que si a día de hoy vemos Drácula, los gritos no resonarán en los cines porque estamos acostumbrados a efectos especiales que traspasan la pantalla y, Bela Lugosi, ahora no impactaría como lo hizo en su momento, pero hemos de recordar que se inició un cambio con su aparición ya que acercó un personaje casi desconocido para el mundo.

Vlad Tepes, “Vlad el Empalador”, conocido en el mundo entero como Drácula, nació en Rumania en el siglo XV. Fue uno de los príncipes rumanos que despertó interés de una forma muy especial traspasando la historia y literatura actuales, ya sea como heroico defensor de los intereses e independencia de su país y del cristianismo o como un torturador y asesino que mataba por puro placer.

Hoy día está claro que no fue un vampiro bebedor de sangre que se convertía en murciélago y es un héroe nacional en Rumanía por su resistencia a las invasiones turcas, tanto como el Cid Campeador en España. Quizá Bram Stoker, el escritor de Drácula, eligió al personaje por ser un individuo realmente maligno que vivía en una zona de mitos vampíricos y, por ello, ha pagado un precio ya que Stoker es un personaje profundamente odiado en Rumanía aunque, sin duda, es la obra maestra del género.

Lo cierto es, que nace un mito y, mal que nos pese, somos propensos a que los mitos nos gusten y los creemos a pies juntillas. Tanto es así que el cine y la la literatura, deciden desenterrar esta historia y desde entonces sólo hay breves descansos en los que no nos han mordido el cuello.

Si nos acercamos más a nuestro tiempo, no puedo dejar de recordar la película que causó conmoción por ser los guapos de Hollywood los que la protagonizaban: “Entrevista con el vampiro”. Cruise, Pitt y Banderas muerden el cuello por doquier dejando a las mujeres en éxtasis y más de una se habría puesto en la cola de la inmortalidad. Esta es la primera novela de las Crónicas Vampíricas de Anne Rice ,que convierten al mundo y la cultura gótica en casi una creencia reformulando partes del mito.

Pero ésto no cesa, Blade o Underworld por citar ejemplos, mezclan el arte vampírico con cienca ficción e imprimen nuevas características al que hasta entonces era un chupasangre cargado de inmortalidad. Ya ni ajos ni crucifijos pueden derrotar, es mucho más elaborado.

El cine deja huella, la literatura también pero no hay que olvidar la televisión. Desde la Familia Adams hasta True Blood, quiero destacar la que duró más tiempo en antena: Buffy The Vampire Slayer. Animada por varias personas la he visto recientemente y, sin duda, el agua bendita, el crucifijo y el ajo sólo servirán en contadas ocasiones, ya que ella se enfrentará a todo mal que pase por su puerta casi siempre a estacazo limpio. En siete temporadas sufrirá todo tipo de ataques, pero lo más importante es que se enamorará de los más sanguinarios vampiros y ellos de ella. Lo cierto es que entiendes la historia de amor porque la sigues con ojos de telespectador pero si lo piensas con claridad, Angel y Spike no se caracterizan por ser el terror de las nenas sino por ser los más sádicos vampiros de su tiempo.

La que ha cogido el testigo con ventas millonarias es Meyer. Con la saga de Crepúsculo, convierte a los vampiros en seres de una belleza extraordinaria de los que te puedes enamorar sin pestañear. Una maravillosa historia de amor de juventud que deseas que acabe bien y hace que no te decidas si quieres vivir con un vampiro o con un hombre lobo, otro mito que no ha sido tan tratado pero que también ha tenido sus historias.

Una vez he acabado con sagas, series y demás me doy cuenta que un personaje que nunca ha llamado mi atención, posee una atracción irrefrenable cargada de sexualidad para la mayoría de las mujeres, sin embargo, he decidido poner mis ojos en modo cubito de hielo y analizar fríamente esta situación.

¿Qué puede tener de maravilloso que te chupen la sangre, te dejen sin vida o, si tienes suerte y te convierten, que tengas que salir a cazar animales (vampiro bueno) o gente (vampiro malo)? Nunca podrás ver la luz del sol de la misma manera según Meyer o morirás según el resto de los escritores y directores. Mujer u hombre de las tinieblas encerrado de por vida en un cuerpo muerto que ni siente ni padece ni tan siquiera la climatología pero que siempre tendrá ganas de ser uno como tú, es decir, quiere estar vivo.

Los vampiros son seres del inframundo, nada humano les roza a menos que les devuelvan el alma y tú morirás con ochenta y ellos seguirán viviendo con el aspecto de un joven ¿qué historia de amor es esa?

Pues sí reconozco que me he enganchado viéndome a mi misma a favor de los malos sanguinarios y llamando tonto al humano. ¿Qué tiene el mito de Drácula y de los vampiros?

Tengo claro como el agua que sea lo que sea volverá porque cada ciertos años, como ocurre en las mejores pasarelas, todo vuelve y regresará la moda más sangrienta, ahora bien, que te tapes el cuello o no,  será decisión tuya.


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