La fría hoja de reclamaciones.
2 diciembre 2009 - Author: Lorena GilTodo aquel que me conozca sabe de mi aversión al calor y al verano. Digamos que yo hiberno desde mayo hasta octubre. Salgo menos huyendo del sol quedándome al amparo del maravilloso aire acondicionado.
Para ser una persona amante del frío, me ha tocado vivir en dos ciudades donde lo último que disfrutas es el paso de las cuatro estaciones. Tanto en Murcia como en Alicante, se viven un verano y una primavera eternas porque invierno, como concepto, casi no existe.
Adoro visitar otras ciudades donde veo caer las hojas y teñirse de los colores propios del otoño o pasear bajo el frío armada con bufanda, botas y gorro mientras ves como los transeúntes se sientan en un banco para captar un mínimo rayo de sol a la espera de que sea el preludio primaveral.
Este año está siendo especialmente duro para mí. Soy conocida por traer la Navidad antes de tiempo y coloco el árbol a principios de Diciembre para poder disfrutarlo más tiempo, sin embargo, este año no soy capaz cuando sigo en manga corta y pantalón pirata rondando por mi casa. Es complicado sentir el espíritu navideño en ropa de verano y lo peor es que no recuerdo un calor semejante en esta época.
El comercio de la moda se está viendo afectado al tener sus tiendas hasta la bandera con ropa de temporada que no ve salida, ni rotación debido a que la temperatura nos impide abrigarnos cuando el termómetro marca 23ºC en la calle. Ni tan siquiera te apetece entrar en un probador con un jersey de lana porque al salir, probablemente, te has mareado.
Anhelo Noviembre, Diciembre, Enero y Febrero desde Marzo y ahora que han llegado me siento estafada.
El gran problema es que no tengo a nadie para echar la culpa y me veo blasfemando al cielo lo irremediable. Daría lo que fuera por una ventanilla de atención al público donde pudiera explicar que me deben, al menos, tres inviernos y sus correspondientes otoños. Señoras y señores quiero mi fría hoja de reclamaciones.
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