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Padezco hambre

28 julio 2009 - Author: Lorena Gil

Hace dos meses me diagnosticaron que padezco de triglicéridos altos y a día de hoy escribo este artículo sabiendo los resultados de mis análisis., sin embargo, yo quiero contarte como fue el primer mes, la intriga, cuando aún no sabía si mi esfuerzo rebajaría el nivel o si estaría igual que antes y, por lo tanto, debía seguir con más hambre que el famoso perro del afilador. Estas fueron mis disertaciones hambrientas.

El médico, un señor estupendo con el que tengo un pacto de silencio del cual te hablaré más adelante, me dijo que debía hacer una dieta y ejercicio para bajar estos niveles hasta los normales. Y yo me pregunto ¿cómo algo que tenía mi cuerpo y que me daba exactamente igual ha condicionado mi vida a barritas energéticas, pescado y ensaladas? Es comos si acerca de alguien que no conocieras te dijeran que ha estado apuñalándote por la espalda y tú feliz en tu ignorancia.

Ante todo, he de decir que como el médico me cayó bien y la salud es importante, decidí hacerle caso. Me pesó mientras yo miraba hacia otro lado con las gafas de sol puestas. Ahí comenzó nuestro pacto de silencio. Él sabe cuánto peso pero yo no me entero y no me llevo otro disgusto acerca de cosas que desconozco. Me gusta la relación de anonimato con mis kilos.  Él puede decirme cuántos he perdido pero no cuántos había previamente.

Tras salir de la consulta, esperando que no me tome por loca y con mi dieta baja en triglicéridos en la mano, me fui a casa a sabiendas que esto era mucho más que una dieta, había dicho la palabra temida: “deporte”.

Esto no es algo en lo que te puedas engañar, los análisis no mienten ni la báscula tampoco por lo que en un mes sabía que debía llevar resultados. Al día siguiente comenzaba la maratón.

El primer día decidí salir a andar, pero ya hace mucho calor y la pedanía donde vivo es muy pequeña, por lo que la gente te mira raro si pasas 4 veces por la misma calle aunque te vean sudar, y saludar tantas veces no es educación  es  ser pesada, absurda y plantéatelo ¿de cuantas formas se puede decir hola?.

Por lo tanto, al día siguiente decidí reencontrarme con los clásicos Jane Fonda y Cindy Crawford y los renovados Zumba y Batuka.

Mi pregunta es ¿cuánto se puede llegar a saltar sin que sea malsano? y ¿Jane Fonda y Cindy Crawford entrenaban a los marines? No me extraña el cuerpo que tenían sólo el cardado de la primera y los ejercicios en la azotea de un rascacielos de la segunda. Al video de Fonda hay que añadir una compañera que canta en play back igualita a Kelly de “Salvados por a Campana”.  ¡Cuánto mal hicieron los 80 a la imagen femenina!

Ya llevo un mes entre Zumba (vease Batuka doblado por Pixie y Dixie), Fonda, Cindy y he de decir que, contrariamente a lo que pensaba, no ha sido lo peor. Lo peor sin duda ha sido el hambre y la envidia ante la comida de los demás. Mi madre preparó mi tarta favorita que se comieron mi hermano y mi cuñada y yo tuve que abandonar la habitación para no verla. Hay comida que soportas ver comer y otra que cuando la ven tus ojos, sabes que te puedes convertir en un asesino en serie.

He perdido peso, sí: el vaquero no engaña. Mi vestuario se emociona al verme, sí. Pero todo esto no impide que mis ojos se abran estupefactos y empiece a segregar saliva cuando veo ante mi un monoposte con una gran M amarilla o que camine más rápido al pasar por delante de una panadería.

Yo creo que el médico se equivocó al decirme que padecía de triglicéridos altos he decidido que es una nueva patología: padezco hambre, mucha hambre. He de decirte, por quitarte la preocupación, que los triglicéridos los he rebajado a la mitad, tanto es así que me he quitado hasta el colesterol bueno, porque cuando me pongo casi siempre me paso.

Aún así he decidido seguir comiendo sano ya que es verano y el estómago se me encoge en esta época así que es mejor aprovechar antes del crudo y delicioso invierno plagado de polvorones, chocolate caliente y asados.

Durante el pasado mes y a día de hoy,  sigue siendo inevitable que a mi mente me asalten recuerdos de los diálogos de Paco León en Aída. Te sugiero que para leer el siguiente párrafo pongas voz de Luisma.

Tengo hambre. Pero no hambre de ¡ay me comería un bocadillo!, nah nah, nah. Hambre de tu brazo con nocilla me lo comía antes de que dijeras tarta de arándanos. Uy tarta que buena mama. Mama: ¿me haces una tarta? ¡¡¡Ay mama!!! ¿puede ser de chocolate? Es que padezco hambre.

6 comentarios - Categories: Tenía que contarte