© 2010 Lorena Gil crosby jas

Parenthood: Algo más que padres.

La nueva temporada de Parenthood me está sorprendiendo gratamente y ya es una de las que ansío ver cada semana. Si bien es cierto que su primera temporada ya me gustó, la segunda está consiguiendo que mi fidelidad sea extrema.

Todos y cada uno de los personajes está superándose como personas sin olvidar su paternidad, de esta forma, permiten que cada una de las familias sea protagonista por un día llegándoles a conocer, más de lo que pudimos atisbar en la anterior, al crear guiones excesivamente corales.

Zeek y Camille avanzan en su matrimonio con ayuda de terapia de pareja. La diferencia: unas miradas de amor sincero que habían desaparecido y que no conseguía que entendiera, por qué ese matrimonio seguía en pie, por unos hijos mayores como excusa. A ella, la vemos más fuerte y decidida y a él, machista y fuerte, lo vemos entregado y rendido a los deseos de su esposa con más amor e incluso celos de adolescente.

De la familia formada por Sarah, me atrevería a decir, que le están buscando el punto Lorelai Gilmore y temo que me vayan a estropear un personaje del que guardo un grato recuerdo. A ella se la ve más alocada en cuanto a hombres y más irónica que en la temporada anterior, características típicas de las últimas temporadas de Gilmore Girls, cuando nunca se decidía entre los machos que pasaban por su puerta. Me fastidia ver que cualquier hombre que entra en escena acabará besándola porque pierde el coraje que debe tener ese personaje y, al mismo tiempo, es algo demasiado predecible por parte de los guionistas.

Para su hija Amber, sin embargo, han decidido que quede atrás la niña malcriada e inconformista que conocimos, naciendo un vínculo muy similar al que tenía con Rory por lo que, en esta ecuación, sobra Drew que ni pincha ni corta porque no le dan papel ni para fumar.

Si hablamos de crecimiento de un personaje, al que se le nota más es al pequeño de la tribu Braverman. Su vida le ha dado un giro tal que, al personaje, lo ves lidiando con un Crosby pasado y futuro. Su pareja Jasmine sólo sabe dar ultimátums, por lo que entiendo, que a Crosby le va el amor apache y, de ahí, el disfraz de Halloween de ella.

Julia se enfrenta a la hombría destrozada de su marido que lucha por volver a salir a la luz y la vemos intentando ser el apoyo que Joel necesita y que tanto le ha pedido. Él no quiere ser invisible y que siga estando por delante el trabajo de ella y su propia hija pero su mujer aún no sabe hacer malabares. Es el momento de Joel y está echando en cara todo lo que ha hecho por ella durante todos estos años por lo que, para este matrimonio, es el momento de saldar cuentas.

Los más complicados son los pertenecientes a la familia del primogénito. Adam lidia en el trabajo y en casa. Está enfadado en todo momento y el paciente personaje ha dado paso a un cuarentón con ira contenida, es decir, una olla a presión pero que va estallando en pequeños momentos. Al ver como perdió por fin los estribos aplaudí, ya que me parecía imposible que aguantara a todo el mundo con una sola espalda sin siquiera maldecir. Yo lo llamaba Job Braverman.

A su mujer, Kristina, la vemos más implicada si cabe en sus hijos pero también con miedo a perder su matrimonio que radica en un amor muy intenso y, que la enfermedad de un hijo que consume tanto tiempo, puede llegar a borrar. Dulce como nunca y valiente como siempre, incluso pide ayuda antes de caer en una espiral.

Haddie se mantiene pero con más rebeldía madura en algunos casos y Max es brillante en cada una de sus interpretaciones, ahí no cambia nada.

Los Braverman evolucionan a pasos más grandes de lo esperado ya que si no sería un culebrón familiar demasiado espeso, aunque lo que no cambia es que todas las mujeres de esta serie lloran en exceso. Pese a ello, el elenco brilla con más fuerza dando paso a temores matrimoniales, amores juveniles, accesos universitarios, drogas, nuevos amantes y haciendo ver, a todo aquel que quiera, que los padres también tienen vida.

Julia lo explica de manera soberbia: los padres se conocen y están en una burbuja cuando se enamoran pero, al llegar los hijos, hacen hueco para ellos y uno de los padres queda desplazado fuera, por lo que hay que sacar al pequeño invitado y volver a dejar pasar al adulto para que no sufra y vea que le han quitado su lugar.

Es necesario ver que los padres son amantes, amigos, maridos, profesionales y, sin género de duda, algo más que padres.

2 Comments

  1. Posted 17 noviembre 2010 at 12:48 pm | #

    A mí me sigue emocionando todos los capítulos, me gusta que sea tan coral, a los abuelos sigo sin soportarlos, y Adam Baldwin se podría ir por donde vino, pero el resto me encanta.

  2. Posted 17 noviembre 2010 at 9:20 pm | #

    Yo también he notado que Sarah cada vez parece más una Lorelai dos. Y al principio la serie me gustaba pero nada más, pero ahora cada vez la disfruto más.

    Y lo digo por enésima vez, Jabbar es monísimo.

Post a Comment

Your email is never published nor shared. Required fields are marked *

*
*

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>